El Legado del Empirismo: Ideas, Percepción y Escepticismo en Locke, Berkeley y Hume

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Introducción a las Corrientes Filosóficas: Racionalismo y Empirismo

La filosofía racionalista afirma que el entendimiento posee ciertas ideas y principios innatos desde los cuales es posible deducir todo el edificio del conocimiento sin recurrir a la experiencia. La doctrina empirista sitúa el origen del conocimiento en la experiencia y progresivamente irá negando los dogmas del racionalismo: Locke con el innatismo de las ideas, Berkeley con la sustancia extensa y Hume con las sustancias espirituales y la conexión necesaria del principio de causalidad. Hume constituye, de esta manera, la fidelidad radical al principio de la filosofía empirista con la crítica al principio de causalidad.

El Empirismo de John Locke: Origen y Límites del Conocimiento

El empirismo de Locke considera que el objeto de nuestro conocimiento son las ideas, pero el entendimiento no posee principios innatos; todas nuestras ideas provienen de la experiencia. El problema se centra en cómo las ideas se originan a partir de la experiencia. Por ello, Locke procede al estudio del entendimiento humano y de los mecanismos psicológicos de asociación de las ideas.

Tipos de Ideas según Locke

Locke distingue entre ideas simples y ideas complejas, que nacen de la combinación de ideas simples. Las ideas simples provienen:

  • De la sensación (experiencia externa).
  • De la reflexión (experiencia interna), es decir, el conocimiento que la mente tiene de sus propios actos.

Las ideas complejas son producto de la asociación de las ideas simples. La idea de sustancia, dado que las ideas simples van unidas entre sí, induce al espíritu a considerarla como una idea simple.

Los Límites del Conocimiento Empírico

En consecuencia, Locke afirma que nosotros no conocemos las sustancias, el ser de las cosas, etc. Solo conocemos aquello que la experiencia nos muestra, es decir, una serie de cualidades sensibles (apariencias). Por lo tanto, la experiencia es el origen y el límite de nuestro conocimiento.

George Berkeley: El Inmaterialismo y la Percepción

En cuanto a Berkeley, negaba a Locke la afirmación de que nuestras ideas representan algo distinto de ellas mismas. Es imposible concebir una cosa sensible separada de su percepción. El objeto y la percepción son lo mismo. En realidad, las cosas son ideas, y su ser consiste en ser percibidas (esse est percipi); la única sustancia real es el espíritu que las percibe.

David Hume: La Cúspide del Empirismo Escéptico

Hume lleva el empirismo a una conclusión escéptica: la experiencia no puede fundar la plena validez del conocimiento, el cual, encerrado en sus límites, no es cierto, sino solo probable.

Fuentes y Modos del Conocimiento en Hume

Hume solo admitirá como fuente de conocimiento las impresiones y las ideas. Y afirma dos modos de conocimiento:

  1. Las relaciones entre ideas: Cuya verdad la establece la propia coherencia del pensamiento. Son proposiciones analíticas y su verdad es a priori, y, por lo tanto, no requieren comprobación empírica.
  2. Las cuestiones de hecho: Las cuales provienen de la experiencia (de impresiones). Sus proposiciones son sintéticas y su verdad es a posteriori. Estos conocimientos de hechos son probables y para adquirirlos, aplicamos la causalidad.

Crítica al Principio de Causalidad

Hume critica el principio de causalidad, según el cual toda causa produce un efecto. Para Hume, este principio no es correcto, ya que no podemos tener una impresión directa de dicha conexión. La relación causa-efecto la inferimos de la experiencia de haber percibido de forma habitual un acontecimiento detrás de otro y, por lo tanto, inferimos que lo que ha sucedido en el pasado se repetirá en el futuro.

Fenomenismo y Escepticismo Radical

Los principios empiristas llevan a Hume, por un lado, a un fenomenismo, por el cual solo es posible conocer las impresiones como hechos mentales; y por otro lado, a un escepticismo, por el cual es imposible conocer las sustancias metafísicas: Dios, el alma y el mundo.

La Ética Emotivista de Hume

Con respecto a la ética, Hume confiesa en su obra el Tratado de la Naturaleza Humana su intención de construir una ciencia humana sobre la base del método experimental.

Así pues, considera que el conocimiento intelectual no puede ser el fundamento de nuestros juicios morales, tal como propone la postura racionalista. En efecto, el conocimiento analítico de las relaciones de ideas no sirve de impulso a la acción. En cuanto al conocimiento fáctico, se limita a mostrar hechos, y los hechos, por sí mismos, no constituyen juicios morales.

El fundamento de los juicios morales es el sentido de aprobación que provocan en nosotros las conductas, según sean percibidas como útiles o perjudiciales para alcanzar la felicidad. La ética de Hume es, ante todo, una ética emotivista. El agrado o desagrado producido por ciertas acciones no son producto de una reflexión racional, sino del sentimiento.