Platón y la Naturaleza Humana: Dualismo, Reencarnación y Virtudes del Alma

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Teoría Antropológica de Platón: Dualismo y Virtud

La visión del ser humano de Platón es fundamentalmente pitagórica y órfica al separar radicalmente cuerpo y alma, un dualismo antropológico derivado de su metafísica. Para Pitágoras, el cuerpo era la cárcel del alma y sus ventanas, los sentidos. De esta manera, solo dejando de lado las percepciones sensibles podemos alcanzar la verdadera esencia y el conocimiento universal. Para Platón, la única realidad son las Ideas, entendiendo que lo original es superior a la copia.

El Dualismo Platónico: Cuerpo y Alma

El cuerpo sería lo que nos conecta con lo sensible y es tan corruptible como ello, mientras que el alma, al ser afín a las Ideas, participa de sus características, preexistiendo y sobreviviendo al cuerpo.

Influencias Pitagóricas y Órficas

Aquí se inserta toda la mitología órfica, relacionada con la idea de la reencarnación sucesiva hasta que el alma logra liberarse de este ciclo por medio de la purificación. Platón narra bellamente este concepto en el libro X de la República, en el contexto del Mito de Er.

La Reencarnación y el Mito de Er

Según este mito, se nos concede la libertad de elegir en qué reencarnarnos, aunque la mayoría de las personas termina eligiendo el mismo destino anterior. Esta idea nos permite conectar con la posterior reflexión de Nietzsche sobre la característica del superhombre de amar la vida hasta el punto de desear que se repita infinitas veces.

Estructura del Alma y las Virtudes

En cuanto a la definición y estructura del ser humano, más allá de la famosa descripción del 'bípedo implume', Platón parte de la distinción fundamental entre razón y sentidos. Dentro de estos últimos, distingue el ámbito de las pasiones más esclavas de la materia, como la avaricia y el placer, y el de las pasiones que nos permiten elevarnos momentáneamente sobre la materia, correspondiente al ámbito heroico y guerrero.

Las Tres Partes del Alma

El primer ámbito correspondería al alma concupiscible, y el segundo, al alma irascible.

El Equilibrio y la Virtud

Para Platón, la parte racional debe situarse en lo más alto. Según su modelo de equilibrio funcional, esta debe dirigir, como un cochero a sus caballos pasionales, haciendo que cada parte cumpla lo mejor posible con su tarea. Es decir, se trata de fomentar la virtud en cada una de nuestras partes, de tal manera que el todo sea superior a cada elemento individual, un concepto que se conoce como organicismo.

Que cada parte cumpla con su función equivale a ser virtuoso: para la parte concupiscible, la virtud es la templanza; para la parte irascible, el valor; y la parte racional debe adquirir prudencia.