Política Fiscal: Tipos, Objetivos e Instrumentos

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Política Fiscal

La política fiscal es la actuación intencionada del sector público (Estado, comunidades autónomas, ayuntamientos y Seguridad Social) mediante la recaudación de fondos (principalmente en concepto de impuestos) y la aplicación de gastos públicos para alcanzar los objetivos perseguidos por el Estado.

Tipos de Política Fiscal

Según la naturaleza de los instrumentos aplicados:

a) Política Fiscal Discrecional

Se aplica cuando se quiere influir sobre los ingresos o gastos intencionadamente.

  • Programas de obras públicas: Incrementan los niveles de producción y empleo, y dotan de más infraestructuras al país.
  • Planes de empleo y formación: Capacitan a trabajadores para una rápida inserción laboral.
  • Programas de transferencias: Protegen a los colectivos desfavorecidos mediante pagos periódicos temporales o permanentes. Las principales son el subsidio por desempleo y las pensiones de jubilación.
  • Modificación de los tipos impositivos: Dependiendo de las modificaciones de los tipos impositivos, tendremos más dinero para consumir o menos; esto repercute en la demanda agregada y, por tanto, en los niveles de producción y desempleo.

b) Política Fiscal Automática

Son los ingresos o los gastos públicos que aumentan o disminuyen a la par que el nivel de producción de un país. Las transiciones de los ciclos económicos son más breves y menos traumáticas gracias a ellos. Los principales son:

  • Los impuestos proporcionales: Su tipo impositivo no varía con el nivel de renta.
  • Los impuestos progresivos: Impuestos cuyo tipo impositivo sube gradualmente al aumentar el nivel de renta.
  • Las cotizaciones sociales: Aportaciones que los trabajadores y las empresas hacen a la Seguridad Social.
  • Los subsidios de desempleo: Ayudas económicas concedidas por el Estado para cubrir las necesidades de una situación de paro forzoso.

Según los efectos que genere sobre la economía, distinguimos:

Política Fiscal Expansiva

Es la que el sector público aplica cuando la demanda agregada es insuficiente con el fin de estimular la actividad económica y reducir el desempleo. Básicamente, el Estado tiene tres instrumentos para ello:

  • El aumento del gasto público: El Estado puede aumentar sus gastos en obras públicas o en la compra de bienes y servicios a las empresas. Influyen directamente en la actividad económica, al aumentar la demanda agregada. Para responder a esto, las empresas incrementarán su producción y emplearán más trabajadores.
  • La reducción de impuestos: Aumenta la renta personal disponible de las familias, que dispondrán de más dinero para poder consumir. A su vez, la reducción de los impuestos supondrá para las empresas unos menores costes, lo que las llevará a aumentar la inversión. El incremento del consumo y la inversión supondrá un aumento de la demanda agregada, que llevará a las empresas a aumentar la producción y el empleo.
  • El aumento de las transferencias: El Estado también puede aumentar sus gastos de transferencias (pensiones, becas de estudio, subvenciones a las empresas, etc.). Estas medidas se traducen en un aumento de la renta personal disponible de las familias y, por lo tanto, del consumo y, asimismo, en un aumento de la inversión. Como consecuencia, aumenta la demanda agregada y, al aumentar la cartera de pedidos de las empresas, aumentará la producción y el empleo.

Política Fiscal Restrictiva

También llamada contractiva, es la que se aplica cuando hay un exceso de demanda agregada con el fin de controlar los precios. Para ello, el gobierno puede contraer la demanda utilizando los mismos instrumentos que antes, pero en sentido inverso:

  • La reducción del gasto público: Si el Estado gasta menos, disminuye la demanda agregada.
  • La subida de impuestos: Al subir los impuestos, disminuye la renta personal disponible de las familias, lo que reducirá su consumo.
  • Reducción de las transferencias: Disminuirá la renta personal disponible y, por lo tanto, el consumo. Al otorgarse menos subvenciones, las empresas invertirán menos, y esta disminución del consumo y de la inversión se traducirá en una disminución de la demanda agregada.