Ello, Yo y Superyó: Estructura de la Mente según Freud y Conceptos Clave
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El Ello, el Yo y el Superyó: La Estructura de la Mente según Freud
El Ello
Es la parte más interior y primitiva de nuestra mente. Está constituida por elementos innatos (hereditarios, presentes desde el nacimiento) y por elementos reprimidos (por la conciencia). Del Ello procede toda la energía mental, que mueve al individuo y se manifiesta en forma de pulsiones.
El Yo
Surge como consecuencia de las tensiones y excitaciones provocadas en el niño por los estímulos exteriores. Estas excitaciones y tensiones provocan la aparición de una conciencia primitiva (un "yo arcaico", según Freud), totalmente volcada sobre sí mismo (narcisista), pero que sirve como puente de enlace entre las puras apetencias del Ello y la realidad externa.
El Superyó
Freud postula que la sexualidad humana comienza a desarrollarse desde el nacimiento, pasando por varias fases hasta alcanzar la madurez sexual en la pubertad. Alrededor de los 4 años ocurre un acontecimiento fundamental en este proceso de maduración sexual, con una extraordinaria repercusión en el desarrollo de la personalidad del niño.
Características de la Mecánica Clásica
Durante los siglos XVI y XVII en Europa, se produjo una auténtica revolución científica, que trajo consigo una nueva concepción del mundo y la ciencia. Desde Galileo hasta Newton, se impuso la mecánica clásica.
- Mecanicismo: El mundo se explica en términos puramente mecánicos; todo funciona a base del movimiento de cuerpos que empujan, tiran o golpean a otros cuerpos.
- Determinismo: No hay libertad ni azar; los cambios se suceden según relaciones causales estrictas. Dada una determinada causa, se producirá siempre un efecto que puede ser calculado de antemano.
- Reducción de lo cualitativo a lo cuantitativo: Las relaciones causa-efecto están regidas por leyes de carácter físico-matemático, por lo que las leyes pueden ser expresadas como cantidades y relaciones entre cantidades.
La Reivindicación Sartriana de la Libertad
La reivindicación sartriana de la libertad es tan radical que lleva a negar cualquier tipo de determinismo. No cree en el determinismo biológico, teológico ni social. Ni Dios nos ha dado un destino irremediable, ni la Naturaleza ni la sociedad determinan nuestras posibilidades, nuestra conducta. Somos lo que hemos querido ser y siempre podremos dejar de ser lo que somos. Los fines no nos vienen dados ni del exterior ni del interior, de una supuesta naturaleza; es nuestra libertad la que los elige. No se nace héroe o cobarde; al héroe siempre le es posible dejar de serlo, como al cobarde superar su condición. Estamos condenados a ser libres: condenados porque no nos hemos dado a nosotros mismos la libertad, no nos hemos creado, no somos libres de dejar de ser libres. Todo hombre está en una situación, pero ella nunca le determina; la libertad se presenta como el modo de enfrentarse a la situación (entorno, pasado). La libertad se refiere a los actos y voliciones particulares, pero más aún a la elección de mí mismo, del proyecto fundamental de mi existencia, proyecto que se realiza con las elecciones particulares.
- Hace al hombre radicalmente responsable (propia libertad de elección de nosotros mismos y de la humanidad, lo que conlleva el sentimiento de angustia y huida de la responsabilidad).
- Hace del existencialismo una filosofía de la acción (el hombre es la suma de sus actos).