La Sustancia Pensante en Descartes: Fundamentos del Dualismo Ontológico

Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 4,56 KB

La Concepción Cartesiana de la Sustancia y el Dualismo Ontológico

Para Descartes, la definición de “sustancia” es fundamental: es todo aquello que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra cosa para existir.

Entendida de manera literal, esta definición solo es aplicable a Dios, puesto que el resto de los seres necesitan de Dios para existir. Sin embargo, en un sentido derivado, Descartes también aplicó esta definición para designar a aquellos otros ámbitos de la existencia que, siendo radicalmente diferentes entre sí, solo necesitan del concurso divino para existir. De este modo, también son sustancias:

  • El pensamiento o res cogitans.
  • Los cuerpos o res extensa.

Como resultado de esta distinción, la realidad queda dividida, según Descartes, en dos ámbitos totalmente distintos: el ámbito puramente mental y el ámbito material; separación que se conoce con la denominación de “dualismo ontológico”.

El Alma como Sustancia Pensante (Res Cogitans)

En el fragmento comentado, el término “sustancia” se aplica a la sustancia pensante o yo, cuyo atributo principal es el pensamiento. El término “alma” aparece mencionado como sinónimo del término “yo” y es descrito como aquello que es “totalmente distinto del cuerpo y más fácil de conocer que éste”.

Para Descartes, el alma constituye la res cogitans o sustancia pensante. Esta es la primera en ser demostrada por Descartes a partir de su propia condición de ser pensante, aunque no sea la más importante en el ámbito ontológico, ya que este lugar lo ocupa Dios o la sustancia infinita.

En el fragmento se aprecia claramente la heterogeneidad existente, a juicio de Descartes, entre alma y cuerpo. Este es el fundamento de la explicación dualista del hombre, lo que constituyó otro de los serios problemas teóricos con los que Descartes se encontró como consecuencia de su concepción de la sustancia.

Justificación del Carácter Sustancial del Alma

El tema central que se expone en este fragmento del Discurso del Método es la afirmación cartesiana del carácter sustancial del alma, la cual es independiente del cuerpo y más fácilmente cognoscible que éste. Esta sustancia aparece caracterizada con el atributo del pensamiento y es radicalmente distinta del cuerpo donde “parece” hallarse.

El fragmento comentado aparece, dentro del orden expositivo de la IV parte del Discurso del Método, justo después del hallazgo por parte de Descartes del cogito. Esto significa que se sitúa después del establecimiento de la conexión entre pensamiento y existencia, constatada por medio de la intuición intelectual tras la aplicación rigurosa del primer precepto del método cartesiano: la evidencia.

El Proceso Metódico Hacia el Cogito

En relación con esta primera exigencia metódica, Descartes había aplicado un proceso de duda sobre todos aquellos fundamentos de la verdad admitidos hasta ese momento de un modo acrítico. El resultado había consistido precisamente en el hallazgo de esa primera verdad evidente: el cogito, cuya existencia se establece con total certeza.

Entre estas afirmaciones cartesianas, este fragmento supone el tránsito de la afirmación indudable de la existencia del cogito a un examen de su naturaleza o esencia. Es decir, una vez establecida la existencia de un sujeto pensante, es necesario establecer, a su vez, en qué consiste esa actividad pensante.

Secuencia Argumentativa del Fragmento

Podemos analizar este fragmento de acuerdo con la siguiente secuencia argumentativa:

  1. Es verosímil “fingir” la no existencia de ningún elemento material: ni cuerpo ni mundo o lugar alguno.
  2. No se puede dudar o fingir que el yo no sea algo o no exista, pues, precisamente, la duda acerca de la verdad de las cosas materiales refuerza aún más la evidencia de la existencia de un yo no material.
  3. Si se deja de pensar, no se puede certificar la existencia del yo.
  4. El yo existe como una sustancia cuya esencia radica en el pensamiento y es independiente de cualquier elemento material.
  5. El alma, como sustancia pensante o yo, es enteramente distinta del cuerpo, más fácil de conocer que éste y, aunque el cuerpo no fuese, no dejaría de ser todo lo que es.