Teoría de Marx sobre la dinámica de las sociedades humanas
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Marx desarrolla una teoría política para el estudio de las sociedades humanas, con el objetivo de explicar su naturaleza y transformación (dinámica). Este análisis dinámico se basa en un análisis estructural, apoyándose en la noción de estructura, la cual debe estar presente en todas las sociedades y permitirnos comprender las similitudes y diferencias entre ellas. La estructura de cualquier sociedad se compone de dos aspectos fundamentales:
Infraestructura
La infraestructura es la base real de la sociedad, su fundamento material y económico. Incluye todo lo que una sociedad realiza para producir y generar los recursos que satisfacen las necesidades y generan riqueza. Está compuesta por:
- Relaciones de producción: Se establecen entre personas, no a nivel individual, sino en relación con la clase social a la que pertenecen. Estas relaciones determinan la interacción entre quienes poseen los medios de producción (todo aquello que sirve para producir en esa sociedad) y quienes no los poseen. Son necesarias e independientes de la voluntad individual.
- Fuerzas productivas: Son la suma del trabajo y los medios de producción. La fuerza de trabajo es la capacidad productiva que aportan los trabajadores, mientras que los medios de producción son los recursos que poseen los propietarios. La combinación de ambos permite a la sociedad satisfacer sus necesidades.
La relación entre propietarios y no propietarios es el motor de la historia y el impulsor del cambio social. Estas relaciones, que siempre existen, no son personales, sino entre clases, lo que Marx denomina lucha de clases. Marx explica este concepto a partir de la dialéctica. En Hegel, la dialéctica era una descripción de la realidad, mientras que en Marx es un proceso que debe resolverse. La lucha de clases es inevitable, y su solución también; esto es lo que impulsa el cambio.
Superestructura
La superestructura está compuesta por instituciones jurídicas, políticas, etc. Define las características de una sociedad. Marx la denomina así porque se construye sobre la infraestructura. Su enfoque materialista sostiene que la infraestructura determina la superestructura. Todos los elementos de la superestructura son considerados formas ideológicas. Marx se opone al positivismo, ya que está convencido de que no se puede considerar algo teórico sin tener en cuenta su aplicación práctica. Para eliminar la lucha de clases, la propiedad privada debe pertenecer a todos, acabando así con la división en clases sociales. La superestructura es ideológica porque siempre favorece los intereses de la clase dominante, legitimando la desigualdad como algo natural. Según Marx, la religión también tiene un carácter ideológico.