La Teoría del Punto de Vista en Ortega y Gasset: Verdad, Perspectiva e Individualidad
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En dos escritos de Ortega y Gasset (O.G.) se formula con claridad la teoría del punto de vista (pdv). El primero es un breve ensayo que abre el tomo primero de El Espectador, titulado "Verdad y Perspectiva" (1916). El segundo texto, al que pertenece el fragmento que comentamos, es posterior y forma parte de la obra El tema de nuestro tiempo (1923).
El primer ensayo nos dice que toda la teoría del conocimiento ha oscilado entre el escepticismo (negar su posibilidad) y el dogmatismo (afirmarlo de manera ingenua), pero ambos partiendo de una errónea creencia: que es falso y rechazable el pdv. A esto contesta el racionalismo dogmático afirmando que solo existe un pdv supraindividual, a-histórico. Pues bien, O.G. afirma que el pdv individual parece “el único desde el cual puede mirarse el mundo en su verdad” y cualquier otra cosa es una mera ilusión. El universo, la vida, se quiebra en facetas innumerables dando cada una de ellas sobre un individuo determinado. Si este es fiel a su propio pdv nos ofrecerá verdades, nos aportará un pensamiento auténtico y valioso.
En el segundo ensayo, el filósofo español se reafirma en sus ideas y precisa que el sujeto del conocimiento no puede ser un yo puro. Lo que hace es seleccionar la realidad, ya que a nadie le ha sido dado nunca el poder de recibir la verdad entera. O.G. pone de ejemplo el paisaje: este es el mismo, invariable, pero solo se puede percibir en perspectiva individual. Si hombres diferentes lo miran desde situaciones distintas, obviamente no pueden ver lo mismo, pero sus miradas se complementan. Por tanto, es importante subrayar que la individualidad, la subjetividad individual, no estorba a la verdad, como creía la filosofía antigua.
La realidad, como el paisaje, “tiene infinitas perspectivas” y todas ellas son válidas. Pero esto lo sabe la razón vital, la cual sustituye a la razón pura dándole movilidad y “fuerza de trasformación”. Pero la verdad sería más bien algo propio de Dios, la síntesis o suma de todas las perspectivas, un Dios que no es precisamente racionalista como confirma el propio O.G.
El perspectivismo permitió al autor resolver la antigua polémica entre racionalismo y escepticismo. El escepticismo argumenta que nunca se ha mostrado la verdad absoluta e invariable que afirma el racionalista. Además, niega la existencia de esta verdad absoluta al entender que no existen más verdades que las relativas a la condición de cada sujeto.
O.G. rechaza ambas posiciones, aunque asume de manera más clara la tesis básica del relativismo que sostiene que la realidad es múltiple y en ella caben múltiples perspectivas. A su vez, toma del racionalismo otra tesis igualmente básica: la multiplicidad de las perspectivas debe ser unida desde un principio orientador y rector. Y este principio consiste en que esas diferentes perspectivas no son radicalmente contradictorias, sino que se pueden integrar, pues en cada una hay una gota de verdad. Y la verdad se irá alcanzando paulatina y progresivamente conforme se vayan unificando y completando todas ellas.