Descartes: Razón, Individualismo e Inteligencia Artificial
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 3,63 KB
Autonomía de la Razón e Individualismo
La segunda parte del Discurso del Método deja claro que es el sujeto pensante quien se impone como criterio de verdad. «Es verdad lo que mi criterio racional decide que es verdad». Probablemente pocas narraciones tan contundentes y con tantas consecuencias se han dado en la historia del pensamiento (quizás solo se encuentren en la moral kantiana). Estas afirmaciones están, por otro lado, absolutamente alejadas del relativismo. Descartes no defiende un subjetivismo relativista, sino racionalista. La razón es la misma en todos los hombres. Es ahí donde se encuentran las raíces del individualismo del que tanto se ha criticado a la sociedad moderna, y de la reivindicación de la igualdad de dignidad y derechos para todos los hombres.
El Lenguaje Informático, los Robots y la Inteligencia Artificial
Si hay algún elemento que demuestra la posibilidad de un conocimiento totalmente fiable y universal, tal y como pretendía encontrar Descartes, ese es el lenguaje informático. El desarrollo de esta ciencia demuestra que se puede llegar a crear un lenguaje universal y programar a través de él, de modo que no existan fallos. La verdad de una calculadora es universal; una calculadora no se equivoca nunca, pues sigue una programación perfecta. Esto, extrapolado a la informática, se puede entender como una aplicación de las aspiraciones cartesianas de buscar un método que no siembre la más mínima duda. De esta manera podemos justificar que el mundo digital es una representación de la idea cartesiana del conocimiento, un mundo perfecto en el que no tiene cabida el error. Una orden determina a la orden siguiente y no hay lugar a la duda, de modo que se puede afirmar que un ordenador no se equivoca jamás (si acaso el que se equivoca es el programador).
La informática es la última expresión de la actualidad del proyecto cartesiano. Tanto es así que se habla de “mundo digital”, de un mundo expresado únicamente con ceros y unos. ¡Es el ideal cartesiano! Cuando estamos frente a un ordenador estamos frente a lo que Descartes calificaría de modelo perfecto de conocimiento (y, por tanto, de mundo): un marco absolutamente axiomatizado en el que a partir de unos primeros principios se deduce todo lo demás. En un ordenador no hay contradicciones, no hay elementos que no se deduzcan de los principios establecidos. Si el programa no funciona es porque está mal diseñado. La deducción siempre es perfecta y la conclusión necesaria. Es cierto que los últimos estudios sobre el funcionamiento de los sistemas axiomáticos han detectado la posibilidad de que aparezcan incoherencias; no obstante, esas indeterminaciones no tocan lo esencial de su funcionamiento. La necesidad de lo matematizado sigue dominando.
Desde la invención de la palabra robot por parte de Capek en 1921, la humanidad ha buscado crear un artificio que ayude al hombre a realizar sus tareas con fiabilidad. En el siglo XXI los robots están insertos en la vida cotidiana de un modo pleno. Máquinas cuya función está determinada por una programación que les indica qué realizar en cada momento. Máquinas que nunca se equivocan, que siguen metódicamente las instrucciones y que son la representación actual de esa idea de Descartes de poner en marcha sistemas de trabajo perfectos, en los que la duda no tenga cabida. La robótica actual es una heredera directa de este sueño cartesiano de no errar en el razonamiento; la robótica es la demostración de que se puede llegar a crear un robot haciendo uso de un lenguaje de programación basado en el modelo matemático.