Ética de Platón: Alma, Virtud y Felicidad
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La Ética en la Filosofía de Platón
La ética es la disciplina filosófica que analiza la moral. Se encarga de analizar los valores morales y las ideas asociadas a ellos, siendo un conjunto de normas que determina lo que es correcto, que tiene cada sociedad o cultura, y sobre todo se basa en la reflexión filosófica, dado que la moral no es universal.
En la filosofía de Platón, la ética y la política tienen una gran importancia. Forman parte de la filosofía práctica, que consiste en la aplicación de los métodos filosóficos al mundo de los hechos, de las acciones humanas. La ética de Platón desempeña un papel central en su antropología. De hecho, Platón redefinió la idea inspirándose en Sócrates, le dio un nuevo significado atribuyéndole funciones diferentes. Platón entendió el alma como principio intelectual y moral de naturaleza trascendente y condición eterna e inmutable, llegando a construir una serie de argumentos para probar su inmortalidad.
El Alma y el Cuerpo en el "Fedón"
El diálogo "Fedón" ocurre cuando Sócrates estaba en la cárcel. El día antes de morir mantuvo una conversación para demostrar la inmortalidad del alma. Esta idea de oposición entre cuerpo y alma se presenta más radical, situando al cuerpo en el lugar más bajo del ser. El cuerpo y sus necesidades tienen una visión negativa y pueden contaminar al alma. Platón define en el "Fedón" el cuerpo como una tumba. El cuerpo, como realidad material, no permite que el alma ejerza su plena potencia intelectual. Inicialmente, esta idea fue tratada de un modo muy radical.
La Ética como Método Racional hacia la Virtud
Platón entiende que la ética es un método racional para alcanzar y practicar la virtud, idea que heredó de su maestro Sócrates. Esto implica que la virtud es racionalmente comprensible y puede ser enseñada. Además, va unida a la idea de felicidad, de plenitud, lo que se llama "la vida buena". Platón entiende por virtud suprema la justicia (con la cual se alcanza dicha vida buena). Se inicia desde la idea de que la virtud es igual al conocimiento (el bien es conocimiento y el mal es ignorancia), basada en el intelectualismo moral de Sócrates y constituyendo una ética racionalista.
Las Tres Partes del Alma y su Ordenación
Platón sostiene que el alma está dividida en tres partes o principios: el alma racional, irascible y concupiscible; que se corresponden con el entendimiento, la emocionalidad y la voluntad (deseo), respectivamente.
El fin de la ética es ordenar el alma, infundir armonía en ella, y además afirma que eso se corresponde con la felicidad, cada parte hace lo que tiene que hacer y no domina sobre el resto. Platón sostiene que el alma racional nos da acceso a la comprensión y el entendimiento de las ideas inteligibles. De esa forma podemos conocer las ideas y las virtudes inteligibles. Al alma irascible le corresponde controlar la emocionalidad mediante la virtud de la fortaleza. Al alma concupiscible le impone la virtud de la templanza o moderación para canalizar el deseo. Así, el alma racional domina a las otras, imponiéndoles esas virtudes. En ese estado, el individuo alcanza la felicidad, la "vida buena".