Filosofía Política de John Locke: El Origen de la Sociedad Civil y el Contrato Social
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Características de la Sociedad Civil o Comunidad Política
La sociedad civil o comunidad política presenta las siguientes características fundamentales:
- Cesión del poder ejecutivo: En la sociedad civil no se pierden derechos, solo se cede el poder ejecutivo; esto es, la facultad de aplicar la fuerza para el cumplimiento de las leyes. El individuo renuncia al poder de defender por sí mismo sus posesiones y su libertad. Por ello, el contrato, al ceder el poder ejecutivo, no da como resultado un poder absoluto o ilimitado —como ocurría en el planteamiento de Hobbes—, sino un poder limitado.
- Legitimidad legislativa: Los hombres autorizan a la sociedad política a legislar por ellos. Así, el poder político resultante tiene la capacidad de dictar leyes que tienen como criterio la ley moral natural, la cual insta a respetar los derechos de los demás.
- Bien común: Las leyes positivas deben legislar para conseguir el bien común de la comunidad. En este contexto, la libertad consiste en no estar sometido a más poder que al establecido por el común acuerdo y en someterse a las leyes instauradas por la comunidad.
- Crítica a la tiranía: La línea que impulsa la obra de Locke es la crítica furibunda a la tiranía y al gobierno despótico y violento. Locke sitúa en el centro de sus críticas a la monarquía absoluta, que se atribuía un origen divino, pero su postura es aplicable a toda tiranía o gobierno absoluto que no respete los derechos fundamentales de los ciudadanos y ejerza la violencia contra ellos.
- Mandato popular: De la comunidad política emana la autoridad a partir de la regla de las mayorías. Así, quienes ejercen el poder político legítimo poseen un mandato popular y son responsables ante el pueblo del desempeño de su misión, consistente en promover el bien común.
- Separación de poderes: En la constitución del poder político, Locke considera primordial una división de funciones. La limitación del poder para que no se torne absoluto y no degenere en una tiranía que viole los derechos fundamentales y naturales se logra mediante la separación de poderes. Locke influyó considerablemente en Montesquieu, aunque su propuesta es distinta: Locke separa principalmente el poder legislativo y el poder ejecutivo.
El Estado de Naturaleza (EN) según Locke
Locke señala que en el estado de naturaleza se dan las siguientes condiciones:
- Los hombres son libres e iguales entre sí.
- Tienen libertad para ordenar sus actos y disponen de sus propiedades.
- No dependen de la voluntad de ningún otro hombre.
Por lo tanto, el estado de naturaleza es un estado de igualdad donde nadie tiene más poder que los otros. Sin embargo, todo derecho implica un deber, y en este estado rige la ley moral natural que obliga a todos: nadie ha de atentar contra la vida, la libertad o las posesiones de otro. La libertad no es absoluta o ilimitada; la libertad individual termina donde comienza la de los demás. En consecuencia, en el estado de naturaleza existen derechos (a la libertad, a la vida y a la propiedad) y una ley moral natural que insta a respetarlos.
El Poder Ejecutivo Individual y sus Riesgos
En este estado, si se infringe la ley natural, cada individuo tiene el poder de castigar las infracciones. Cada uno puede defenderse a sí mismo, ya que posee el poder ejecutivo. Esto significa que solo se puede dañar a alguien si ese alguien ha dañado previamente la vida o las propiedades propias. Cada persona actúa como juez y ejecutor ante las agresiones de un malhechor. No obstante, aunque la ley moral natural exige una proporción entre el daño y el castigo, en muchas ocasiones los individuos pueden excederse y caer en la violencia.
El Pacto Social: Hacia una Convivencia Segura y Pacífica
Para evitar los riesgos del estado de naturaleza y para favorecer o aumentar la libertad y la felicidad, los hombres deciden realizar un pacto o acuerdo para constituir la sociedad política o civil. Se hace necesaria una organización política y una ley positiva (jurídica) que remedie las desventajas del estado natural.
Es el consenso y el acuerdo entre los individuos lo que lleva al pacto de todos. A través de este compromiso, los individuos renuncian a una parte de su libertad para poder gozar de ella con mayor seguridad. El acuerdo se da entre los ciudadanos, quienes deciden ceder parte de su poder a la autoridad; no es un pacto inicial entre ciudadanos y gobierno, pues esto último es posterior.
La soberanía, por tanto, reside en la comunidad, que se convierte en el sujeto político. Al pertenecer a este cuerpo político, los individuos dejan de ser súbditos para convertirse en ciudadanos: hombres libres, con derechos, que con sus decisiones forjan el destino de su comunidad. El resultado final será una convivencia segura y pacífica.