Santo Tomás: el mal como ausencia de bien y la existencia de Dios
Resumen
El texto expone la respuesta de Santo Tomás de Aquino a dos objeciones contra la existencia de Dios, basadas en la existencia del mal y en la naturaleza. Explica que el mal no tiene existencia sustancial, sino que es una carencia de bien, y que Dios permite el mal para obtener un bien mayor: la libertad humana para elegir el bien. Es un fragmento útil para comprender la teodicea tomista.
Puntos clave
- Según Santo Tomás, siguiendo a San Agustín, Dios es omnipotente y sumamente bondadoso, por lo que no crea el mal.
- El mal no tiene existencia sustancial: es una falta o ausencia de bien y solo puede conocerse comparándolo con el bien.
- La naturaleza no puede darse a sí misma una finalidad, por lo que necesita ser dirigida por Dios.
- Los males naturales (envejecimiento, enfermedad, muerte, desastres naturales) derivan de la imperfección de las cosas materiales sometidas al tiempo.
- El ser humano es libre y puede equivocarse aunque busque el bien, pues su razón y voluntad también son imperfectas.
- Dios permite el mal para obtener un bien mayor: que el ser humano elija libremente hacer el bien y servirle.
La Perspectiva de Santo Tomás sobre el Mal y la Existencia de Dios
La respuesta de Santo Tomás a esta primera objeción, por la que parece que Dios no existe, se basa en San Agustín y afirma que Dios, por ser omnipotente y sumamente bondadoso, de ninguna manera permitiría que existiese el mal en el mundo. Por lo tanto, Él no sería el creador del mal que existe en el mundo, “a no ser que del mal sacara un bien”. Lo que Santo Tomás nos quiere decir es que el mal no tiene, como el bien, existencia sustancial, no existe por sí mismo. Lo único que fue creado por Dios es el bien; mientras que el mal, que no fue creado por Dios, es sólo una falta o ausencia de bien. Es decir, el mal, para su existencia, necesita de la existencia previa del bien, porque algo es malo tan sólo en la medida en que no es bueno; sabemos que algo es malo al compararlo con el bien. Al crear el Universo, por tanto, Dios no deseó los males que contiene, porque no podría crear lo que se opone a su infinita bondad.
Por lo que se refiere a la segunda objeción, por la que parece que Dios no existe, la razón de la existencia de todo lo que existe no se encontraría en Dios, sino que los seres naturales serían producto de la naturaleza. Sin embargo, la primera respuesta que daría Santo Tomás a esta segunda objeción es que la naturaleza no podría darse a sí misma una finalidad, ya que no tendría conciencia ni libertad para decidir por sí misma lo que desea hacer. De modo que sería necesario que alguien la dirigiera, y el ser que la dirige es Dios. Ahora bien, ¿quiere esto decir, entonces, que Dios es el responsable del mal que puede producirnos la naturaleza mediante un desastre natural como un terremoto? No, porque el mal natural existe, según Santo Tomás, a pesar de que Dios, debido a su suma bondad, no lo creara y, como todas las cosas creadas forman parte del mundo material y, por tanto, están sometidas al paso del tiempo, por eso, son imperfectas y existen males naturales como el envejecimiento, la enfermedad, la muerte o los desastres naturales.
Como hemos visto, la naturaleza no tendría la capacidad de decidir lo que hace y necesitaría alguien que la dirigiese. Sin embargo, la tradición cristiana considera que el ser humano es libre y sí que decide lo que hace, de modo que sus actos son intencionados o son hechos a propósito.
La segunda respuesta que Santo Tomás da a esta segunda objeción es que también lo hecho a propósito tendría una causa superior que no es la razón ni la voluntad humana, porque estas también son imperfectas. Aunque Dios creó al ser humano dotándolo de conciencia y libertad y lo dirigió, como al resto de las criaturas, hacia la búsqueda del bien, el ser humano es tan imperfecto como cualquier ser del mundo material y, por tanto, no es omnisciente y, en muchos casos, aunque su intención sea hacer el bien se equivoca y acaba cometiendo el mal. Con lo cual, podemos concluir que Dios no desea que exista el mal y orienta al ser humano hacia el bien, pero permite que exista el mal con el fin de obtener un bien mayor: que el ser humano sea libre para elegir por sí mismo hacer el bien y servir a Dios. El mal no proviene, por tanto, de Dios sino del ser humano que hace un mal uso de su libertad.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Por qué Santo Tomás dice que el mal no es creado por Dios?
Porque Dios es sumamente bondadoso y no podría crear lo que se opone a su infinita bondad. Lo único que Dios crea es el bien, mientras que el mal es solo una falta o ausencia de bien.
¿De dónde proviene el mal según este texto?
El texto afirma que el mal no proviene de Dios, sino del ser humano que hace un mal uso de su libertad.
¿Qué son los males naturales según Santo Tomás?
Son males como el envejecimiento, la enfermedad, la muerte o los desastres naturales, que existen porque las cosas creadas son imperfectas y están sometidas al paso del tiempo.
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